Cory Doctorow cree que podemos frenar la enshittification

Hubo un tiempo en que la tecnología prometía más libertad, más control, más posibilidades. Pero con los años, muchas de esas promesas se han convertido en concesiones. Lo que antes se vendía como apertura, hoy funciona como cerrojo. Plataformas que limitan el uso, dispositivos que no se pueden reparar, software que deja de funcionar si no hay conexión con el servidor. A todo esto, el escritor y activista Cory Doctorow le ha dado un nombre: enshittification. Y aunque el término pueda sonar extremo, describe con precisión esa lenta degradación de lo digital cuando la lógica del beneficio lo aplasta todo. En su última columna, Doctorow no solo denuncia el problema: señala que, por primera vez en décadas, podría haber una salida.

Doctorow no es una voz más. Lleva 25 años trabajando en el ámbito de los derechos digitales, ha colaborado con la Electronic Frontier Foundation, ha escrito novelas, ensayos, artículos y ha acompañado debates en decenas de países. Su análisis no se limita a lo ideológico: es técnico, político y legal. Fue él quien acuñó el concepto de enshittification para describir cómo las grandes tecnológicas empiezan ofreciendo valor, luego extraen valor a los creadores y, finalmente, exprimen a los usuarios. Y ahora afirma que ese proceso, que parecía irreversible, podría estar ante su primera grieta real.

El contexto actual, con Donald Trump de nuevo en la presidencia de Estados Unidos, ha puesto fin a una era de diplomacia tecnológica. Las tarifas comerciales y el colapso de ciertos acuerdos han cambiado las reglas. Según Doctorow, durante años el gobierno de EE. UU. utilizó su peso económico para impedir que otros países legislaran a favor de sus propios ciudadanos, bajo la amenaza de represalias. Eso ya no funciona igual. El equilibrio ha cambiado. Y con él, surge una oportunidad para que cada país empiece a revisar qué tipo de tecnología permite, bajo qué condiciones y con qué controles.

El núcleo legal del problema está en las llamadas leyes anti-circunvención, que prohíben modificar o analizar productos digitales incluso cuando no hay violación de derechos de autor. En la Unión Europea, esa lógica quedó consagrada en el artículo 6 de la Directiva de Software de 2001, que impide la ingeniería inversa en la mayoría de los casos. Esta norma, impuesta bajo presión comercial estadounidense, ha sido una barrera directa para el desarrollo de soluciones locales, auditables y adaptadas a las necesidades reales de los usuarios. No se puede abrir un dispositivo, ni cambiar el software de un tractor, ni revisar cómo funciona un programa si el fabricante se opone. Y eso, en la práctica, significa entregar el control.

Cory Doctorow cree que podemos frenar la enshittification

Aunque Doctorow escribe desde el Reino Unido, el diagnóstico es aplicable —y urgente— en el contexto europeo. España y la Unión Europea no están condenadas a mantener intactas estas normas. Hay margen para reformarlas, reinterpretarlas o, al menos, iniciar un debate que ya no debería posponerse. En un momento en el que se habla de autonomía estratégica, de inteligencia artificial europea, de digitalización justa, ¿no tendría sentido plantear también una reforma que permita a los ciudadanos y empresas tener verdadero control sobre la tecnología que usan?

Porque al final, esto va mucho más allá de un artículo legal o una cláusula técnica. Se trata del modelo digital que estamos dispuestos a sostener. El actual se basa en la vigilancia, la limitación y la extracción constante de valor. Todo está diseñado para que el usuario no pueda elegir, solo aceptar. Cambiar eso requiere algo más que buenas intenciones: hace falta voluntad política, apoyo institucional y una sociedad civil informada. Pero también exige entender que hay alternativas. Que no todo tiene por qué pasar por los servidores de Meta, Apple o Google. Que existen caminos abiertos, comunitarios, reversibles.

Doctorow lo deja claro: esta puerta no está abierta de par en par, pero ya no está cerrada con llave. Por primera vez en décadas, existe una oportunidad para empezar a revertir un modelo que solo parecía avanzar en una dirección. Ignorarla sería aceptar que la tecnología debe empeorar por diseño. Aprovecharla, en cambio, nos permitiría imaginar otro futuro posible. Uno en el que recuperar el control digital no sea una excepción, sino la norma.

La entrada Cory Doctorow cree que podemos frenar la enshittification se publicó primero en MuyComputer.

  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »